miércoles, 26 de septiembre de 2007

Porqué en Bolivia la gente ataca la prensa?

Porqué en Bolivia la gente ataca la prensa?

Este artículo muestra que los movimientos sociales, parecen percibir que son un "quinto poder" (Ramonet) que puede evitar que los propietarios de medios masivos de información en Bolivia sigan disfrazando, con ropajes de libertad de expresión, a una nueva etapa de actividad: Los medios comoa actores políticos alineados contra el cambio social.

¿Porqué la gente de Bolivia ataca a la prensa?. Por Cirilo Ayo Mamani En las últimas semanas, varios medios de información masiva han denunciado ataques de la gente de a pie. Varios periodistas dijeron ser agredidos y marcharon (en Cochabamba) por la libertad de expresión. Es que los pobladores enloquecieron repentinamente o es que se dieron cuenta de que son el quinto poder que, por instinto, cuestiona una metamorfosis que llevó a la mayoría de los canales de televisión, los periódicos y a las radios a ser actores de la política que impulsan un discurso de la derecha? Vamos por partes. En octubre de 2003, varios periodistas fueron chicoteados en El Alto por sus informaciones sesgadas. El año pasado, una multitud fue con sus velas frente al canal televisivo Unitel pidiendo que sus contenidos ayuden a la paz y no fomenten la violencia. Hace poco, en Santa Cruz, varios periodistas recibieron el rechazo de los campesinos y, recientemente, en Cochabamba, una decena de informadores dijeron haber sido agredidos por campesinos que piden la renuncia del Prefecto Manfred Reyes Villa.Incluso los periodistas hicieron una marcha exigiendo que se respete la libertad de expresión. Sin embargo, los periodistas parecen ignorar el hecho de que la mayoría de sus canales televisivos, periódicos o radios han dejado de ser meros informadores de lo ocurrido (medios como testigo de los hechos), y han dejado atrás su actividad como impulsores del debate (medios como escenario) y han ingresado a una nueva etapa, caracterizada por el Dr. José Luis Exeni (polítólogo y comunicador) como una "mediamorfosis" es decir un cambio de los medios masivos de información, como verdaderos actores de la política (medios como actores). Es decir, las televisoras, periódicos y radios ya no cuentan unicamente lo que sucede si no que ahora han tomado posición política manifiesta y definen que es bueno, que es malo, quien habla, quien no, que opinar sobre un aspecto, que justificativos utilizar, quien se equivoca etc. Y esta posición esta alineada con los intereses de la derecha. Pero ojo, no precisamente por voluntad de los periodistas sino de los propietarios y accionistas y anunciantes de esos medios masivos que determinan, en última instancia el contenido de los mensajes de los medios. Por ejemplo, en Unitel dificilmente un periodista podrá emitir noticias sobre la fiscalización de la tierra ya que los propietarios del canal son la familia Monasterios, considerada por el gobierno como latifundistas. En PAT, o el periódico La Prensa, no se podrá difundir noticias contra las élites cruceñas ya que en esos medios hay metidos capitales económicos cruceños. En esta lógica, es paradigmático, como Red Uno (de propiedad del empresario cruceño Ivo Kuljis), semanas atrás, reprodujo insultos contra el Primer Mandatario. Si tomamos en cuenta que la mayoría de los propietarios de medios masivos de información son empresarios alineados con la derecha (muchas veces con la oligarquía cruceña) percibiremos que cualquier información estará en esa línea, a la cual cuestionaron los movimientos sociales desde la guerra del gas, en octubre de 2003. En otras palabras, existe una contradicción de clase entre los intereses de los movimientos sociales y los intereses de la oligarquía (en este caso mediática). Ante ello, los movimientos sociales han percibido lo que el director de Le Monde Diplomátique, Ignacio Ramotet, ha bautizado como el "quinto poder", es decir el potencial de la gente para actuar contra un abuso empresarial mediático que oculta su libertad de empresa bajo el disfraz de la libertad de expresión. No es el Estado quien intenta regular a los medios, ni los periodistas. Es la gente que se ha cansado de que los medios (por influencia de sus propietarios) sean jueces, fiscales y verdugos que se oponen al cambio social.